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Si la vida fuera justa... el hombre común, agotado por circunstancias que no puede controlar suele repetir esta frase al menos una vez una semana, y a veces tres o cuatro y es logico que asi sea: las circunstancias cotidianas pueden ser agobiantes para cualquiera.
De hecho, muchos de estos hombres y mujeres descubrieron desde niños que la vida era completamente injusta y lo descubrieron a traves de sus compañeritos, niños que, al ir a clase, no hacian nada de lo que se esperaba de ellos pero, gracias a su picardia innata lograban salirse con la suya.
Al crecer, estos pequeños picaros fueron perfeccionando su delicado arte hasta convertirse en esa clase de hombres y mujeres corchos que flota por encima de las tareas que se le asignan sin hundirse nunca porque cuentan con un tempo interno que les permite evitar el trabajo y saber como hacer para no ser despedidos a pesar de llegar tarde cuatro de cada cinco dias.
Ante esa situacion es comun que otras personas se quejen pero como el hombre o la mujer corcho sabe que esto pasara suele moverse de manera tal que evita toda clase de controles y hace quedar mal a los demas mientras él o ella sale totalmente limpio de la situacion.
Los gerentes de las principales firmas del pais conocen la existencia de esta clase de personajes que cobra un sueldo por un trabajo que, en los hechos, no realiza pero no cuenta con el tiempo para hacer personalmente más severo los controles para saber quien realiza a conciencia su tarea y quien finge hacerlo.
La solucion para cortar de raiz con este problema es implementar los sistemas de control de Systempin que incluye terminales de proximidad, huella dactilar y reconocimiento facial, dispositivos tan utiles que ninguna empresa deberia carecer de ellos.
Para saber más al respecto solo ingrese al sitio web de la compañia: http://www.systempin.com/

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