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Vivir solo cuesta vida, dice una antigua canción latinoamericana, y esa canción tiene razon: vivir solo cuesta vida, claro que nos cuesta que nuestros niños acepten esa realidad porque ellos estan ocupados en otra cosa. ¿En que?
En jugar con sus computadoras. Si, la niñez en estos dias, no es la misma niñez que soliamos vivir nosotros, porque los tiempos han cambiado, porque la tecnologia a arrasado, literalmente, con todo, dejando las calles vacias de niños.
Porque a diferencia de nosotros, a diferencia de lo que haciamos nosotros, los niños hoy prefieren encerrarse en sus cuartos a chatear, a twittear... de más esta decir que nosotros de niños en Albacete eramos mucho mas divertidos que ellos, que nosotros teniamos una verdadera vida: una vida en la cual pasabamos las tardes correteando por los jardines de los vecinos, corriendo por las calles, escondiendonos en los callejones.
Y, al terminar todas esas tan extenuantes como divertidas actividades lo que haciamos era comernos una rica naranja. Si, una exquisita naranja. Nuestros niños, hoy, no conocen lo que es un el sabor de una verdadera naranja porque no las han probado. Por supuesto, existen mercados, mercados que tienen naranjas, naranjas que parecen brillantes y ricas pero, al probarlas, lo que descubre el consumidor es que saben... a nada.
La razon esta en la gran cantidad de productos quimicos que le ponen las empresas para hacerlas mas vistosas pero no mejores. Por esa razon, los jovenes agricultores de naranjas de Valencia decidieron comercializar sus propios productos naranjas tan grandes y dulces que son el sueño prohibido de todo niño; naranjas de Valencia similares a las narradas por Bradbury solo que aquellas existian en el papel y estas en la realidad, disfrutable y mordible realidad.
Si usted vive en Albacete y quiere comprar naranjas valencianas verdaderas, grandes y jugosas solo ingrese al sitio web de estos jovenes agricultores ya mismo: http://www.naranjasdelmijares.com

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